Una intervención quirúrgica que remodela la nariz para mejorar su forma, tamaño y función. Puede realizarse con fines estéticos o para corregir dificultades respiratorias.
La rinoplastia es una intervención quirúrgica destinada a remodelar la nariz y mejorar su forma, tamaño y función. Puede realizarse con fines estéticos o para corregir problemas respiratorios. Como la nariz es el rasgo más destacado del centro del rostro, incluso pequeños cambios pueden influir de manera significativa en la armonía facial y la confianza personal.
En Estecapelli, cada rinoplastia se planifica de forma personalizada. Nuestros especialistas evalúan toda la estructura facial y tienen en cuenta las proporciones y el equilibrio del rostro para conseguir un resultado natural. Todas las intervenciones las realizan especialistas en otorrinolaringología y cirujanos plásticos experimentados, combinando la mejora estética con la funcional.
Las personas eligen la rinoplastia por diferentes motivos relacionados tanto con la estética como con la función de la nariz. Entre los más habituales se encuentran:
La rinoplastia puede estar indicada para quienes desean mejorar tanto el aspecto como la función de la nariz. Los candidatos ideales suelen incluir:
La fase preoperatoria es fundamental para el éxito de la rinoplastia. En Estecapelli, cada paciente se somete a una evaluación detallada para garantizar la seguridad y unos resultados óptimos. Antes de la intervención se realizan los siguientes pasos:
Las principales fases de la intervención son:
La mayoría de los pacientes recibe el alta el mismo día o al día siguiente de la intervención.
Una visión general de las etapas de recuperación después de una rinoplastia.
Como cualquier intervención quirúrgica, la rinoplastia conlleva algunos riesgos potenciales, como inflamación, sangrado temporal, infección o dificultades de cicatrización. Estas complicaciones son poco frecuentes y pueden reducirse considerablemente cuando la operación la realizan cirujanos experimentados con técnicas adecuadas.
Descubra los resultados refinados y equilibrados de nuestros pacientes, siempre en armonía con el resto del rostro. Cada intervención se planifica según las características individuales para ofrecer un aspecto natural.
Los candidatos ideales son adultos que han completado el crecimiento facial, generalmente desde el final de la adolescencia, gozan de buena salud y están insatisfechos con la forma, el tamaño o las proporciones de la nariz, o bien presentan dificultades respiratorias. Es importante tener expectativas realistas: el objetivo es conseguir una nariz adecuada para su rostro, no reproducir la de otra persona. Durante la consulta, el cirujano evalúa la estructura nasal, el tipo de piel y la respiración para confirmar la idoneidad y planificar el resultado conjuntamente.
En la rinoplastia cerrada todas las incisiones se realizan dentro de las fosas nasales, por lo que no quedan cicatrices externas; este enfoque es adecuado para correcciones más limitadas. La rinoplastia abierta incluye una pequeña incisión en la columela, entre las fosas nasales, y ofrece al cirujano mayor visibilidad en operaciones complejas o de revisión. La cicatriz es discreta y suele volverse casi imperceptible tras la cicatrización. El cirujano recomendará el enfoque más fiable para su anatomía.
La rinoplastia se realiza bajo anestesia general, por lo que no sentirá nada durante la operación. La intervención suele durar entre dos y tres horas, según la técnica y la posible corrección funcional asociada. Tras los controles rutinarios, normalmente podrá regresar a su domicilio o al hotel el mismo día o después de una noche de hospitalización.
La mayoría de los pacientes permanece en Turquía unos siete días, hasta que se retira la férula y se realiza la revisión previa al regreso. La escayola o férula se mantiene durante la primera semana, mientras que la inflamación y los hematomas alrededor de los ojos disminuyen en una o dos semanas. Por lo general, se puede retomar el trabajo y una rutina ligera en 10–14 días, aunque la nariz continúa definiéndose gradualmente.
Ya se apreciará una diferencia evidente al retirar la férula, pero la nariz seguirá asentándose a medida que disminuya la inflamación profunda. Gran parte de la nueva forma será visible después de unos meses; el resultado definitivo, totalmente refinado sobre todo en la punta, se desarrolla durante aproximadamente 6–12 meses. El cirujano le acompañará en cada etapa de la recuperación.
La rinoplastia no debería empeorar la respiración y, en muchos casos, puede mejorarla. La corrección funcional puede combinarse con la cirugía estética para tratar problemas como un tabique desviado o el estrechamiento de las vías respiratorias, abordando el aspecto y la respiración en una sola operación. Es importante informar al cirujano de cualquier congestión nasal o dificultad respiratoria para que pueda evaluarla y tratarla.
La rinoplastia ofrece resultados permanentes y, cuando se realiza por manos expertas, la nariz se ve natural y equilibrada con el resto del rostro, sin un aspecto artificial. Durante el primer año pueden continuar pequeños cambios mientras se completa la cicatrización. Un pequeño porcentaje de pacientes puede optar más adelante por una cirugía de revisión menor, una posibilidad que el cirujano explicará con transparencia si fuera pertinente.
El precio de la rinoplastia varía según la técnica utilizada, la extensión de la intervención, las necesidades individuales y la anatomía del paciente. Tras una consulta detallada se proporciona un presupuesto personalizado, garantizando la máxima transparencia antes de tomar cualquier decisión.
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